Retrocedamos al año 2018, verano. Seguramente fuera agosto ya que aun recuerdo el calor que hacia esos dias. Yo llevaba solamente 5 meses trabajando como agente inmobiliario. Para los que no me conozcais en persona debeis saber que siempre he sido muy timido y no me gusta la confrontacion directa. Estas dos caracteristicas no son quiza las mas indicadas para un agente inmobiliario ya que el trabajo, en su esencia, no es mas que convencer al cliente de que alquile o compre el apartamento que a ti mas comision te reporte, no el que mas le guste al cliente.
En todas esas cavilaciones estaba cuando recibimos un correo. Un nuevo cliente. por el nombre deduje que se trataba de alguien originario de algún país de Centro Africa. Buscaba un apartamento en las afueras de Tokio. Antes de que mi jefa hablara ya supe que yo seria el encargado de ayudarle. Eramos solo 3 empleados en la oficina (mi jefa, una chica rusa y yo), mi jefa siempre estaba demasiado ocupada y no iba a dejar que la chica rusa (joven, rubia y de ojos azules) saliera en pleno verano, lejos del centro y acompañando a un hombre. Con el tiempo se demostro que era una buena estrategia ya que mas de una vez sufrio acoso de clientes (hombres se entiende) mientras trabajaba y como veremos ams adelante incluso de este mismo cliente del que os cuento la historia.
le envie al cliente algunas sugerencias mas cerca del apartamento en el que estaba interesado y acordamos la fecha para visitarlo. Ese dia salí temprano de casa y me dirigí hacia Kashiwa, donde habia quedado con el cliente. Kashiwa es lo que los japoneses llaman "Inaka" es decir, "campo" y eso implica que no habia ninguna cafeteria cerca de la estacion aunque si un mcdonalds. Todavía faltaban 30 minutos para la hora de encuentro y pase unos minutos intentando resistir la tentacion de entrar y pedir algo.
Me aburria mucho e intentaba no mirar el reloj para no dessesperarme. De repente recibi una llamada "LUIS! DONDE ESTAS?!" La irritante voz de mi jefa resono por toda la estacion.
"Estoy en Kashiwa, esperando al cliente" le respondi conteniendo mi enfado.
"Hay alguien aqui preguntando por ti - me dijo en tono muy seco - toma, habla con el.
Una voz desconocidacon fuerte acento hablo: Luis, amigo mio. Donde estas? Teniamos una reunion hoy. me dijo. Supuse que era el cliente con el que habia quedado ya que no tenia otras reuniones programadas. "Eh... pero... Habiamos quedado en Kashiwa... le envio la direccion y un link con la ubicacion en Google Maps..."
"Yo no puedo ver Google Maps" me respondio (obviando por completo que tambien esta escrita la direccion en el correo).
"Ah siento las molestias" le respondi, dandome cuenta que el ya habia decidido que la culpa era mia dijera lo que dijera yo. "Podria venir a Kashiwa?" le pregunte.
"No puedo ver Google Maps" me repitió "Puedes venir a buscarme?"
Lamentablemente volver a la oficina y volver a Kashiwa implicaban mas de 3 horas de tren por lo que no era una opcion. Le pedi a mi jefa que le escribiera en un papel las lineas de tren y las estaciones donde hacer trasbordo sabiendo que eso le molestaria todavia mas. mas me valia conseguir que el cliente firmara con nosotros.
Despues de 1h y 30 min esperando por fin llego el cliente. Era enorme. Debia medir 2 metros de altura. Le salude un apreton de manos que me devolvio con muchisima fuerza. El apartamento que ibamos a visitar estaba a 20 min de la estacion. Ya era medio dia. El sol era tan fuerte que con unos segundos al descubierto ya dolia la piel. Comenzamos a andar, yo sinceramente acojonado rezando a dios por que el no estuviera enfadado o molesto. El, sin hablar mirando hacia delante. Yo me devanaba los seos intentando encontrar un tema de conversacion o algo que decirle porque se notaba que era un silencio incomodo.
No recuerdo que le dije pero poco a poco empezamos a hablar. A mi me gusta saber la historia detras de cada cliente hacia que le hacia un monton de preguntas y el a mi tambien. Le ilusiono mucho saber que yo estaba casado y me dio una larga charla sobre lo importante que era la familia hasta que me hizo una gran revelacion. HABIA SIDO ORDENADO SACERDOTE! y se encontraba en Japon como misionero.
En un momento que nos quedamos en silencio aproveche para mirar cuando quedaba y me pare en seco... mi dia de mal en peor... llevabamos 15 minutos andando en direccion contraria. Con un hilillo de voz se lo conte a mi cliente. Escuche un suspiro largo y prolongado y aproveche para sugerir una parada en algun bar cercano o tienda para comprar algo de beber a lo que se nego en rotundo visiblemente enfadado.
Caminamos un rato en silencio, nos caia el sudor a chorros, el andaba delante de mi y veia las gotas de sudor resbalar por su cuero cabelludo. A mi me resbala el sudor por los brazos manchando el suelo.
Gracias a dios pudimos llegar al apartamento. Dentro hacia todavia mas calor que fuera asi que lo vimos deprisa y volvimos hacia la estacion ya que el cliente no queria visitar mas apartamentos. Se habia decidido por ese primero que visitamos (o quiza ya no le quedaban mas fuerzas para visitar el resto).
Fuimos juntos hasta la oficina y comenzamos el papeleo, en ese momento volvio mi compañera rusa de su visita. Nos saludamos y se sento en su mesa, junto a la mia.
La oficina estaba en silencio. mi compañera respondia correos y yo preparaba la documentacion cuando de repente la voz de mi cliente resono por toda la sala. "Tu compañera es muy guapa" me dijo. De donde es? Continuo. Mire a mi compañera entre sorprendido y nervioso buscando la manera de desviar la conversacion que ya imaginaba por donde iria. Mi compañera alzo la cabeza tambien, le sonrio y le contesto un "Gracias" muy escueto.
"Sabes si tiene novio"? Siguio mi cliente. Pero este no era cura? -pense-. "Tenia, creo, pero terminaron hace poco". Conteste. Inmediatamente me arrepenti de mi comentario. Yo no era nadie para dar informacion personal sobre mis compa;eras y sobretodo en este caso especifico que casi empezaba a ser acoso.
"Ah, genial, consigueme una cita con ella" siguio el. me rei como si hubiera sido una gran broma aunque yo cada vez estaba mas nervioso. Decidi cortar por lo sano y le dije "pideselo tu, ella habla ingles tambien y te esta escuchando". Mi compañera levanto la cabeza de nuevo pero el cliente solo acerto a decir un timido "hola" cohibido.
Despues de eso nos sumimos en silencio otra vez. Yo completamente desconcentrado despues de esa conversacion tan rara. El cliente, esperaba yo, arrepentido de su conportamiento ya que, entre las cosas que me habia constado durante la visita, habia mencionado que estaba casado (estaba permitido en la rama del cristianismo del que el era sacerdote) y tenia un hijo.
De nuevo resono la voz del cliente. "voy a mear" dijo. Se levanto y se dirio hacia el baño. Nuestra oficina era muy pequeña. Apenas 30 metros cuadrados, de forma rectangular. Con la entrada en uno de los lados menores y el baño justo en el lado menor contrario. El baño, ademas, era un baño muy pequeño con un vater y un lavado nada mas.
Escuche un chorro caer, que supuse era el grifo del lavado e inmediatamente mi compañera se rio y me hizo un gesto para llamar mi atencion y acto seguido señaló hacia el baño. La puerta estaba abierta de par en par y se veia claramente a mi cliente, con su miembro fuera y miccionando. Me levante rapidamente y
me dirigi a la puerta con papeles en la mano. Ya que la fotocopiadora estaba al lado y la usaba usar como excusa para cerrar la puerta del baño. Cuando cogi el pomo de la puerta la voz de mi cliente se escucho de nuevo. "no cierres, ya he terminado" Dijo saliendo mientras no pude dejar de notar que no se habia lavado las manos.
Por fin el cliente firmo toda la documentacion y se marcho no sin antes pedirme de nuevo que organizara una cita con mi compañera.
Le pedi a todos los dioses no tener que volver a hablar con el pero nuestro destino aun se cruzaria dos veces mas.


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